Aquí encontrarás un guión redactado para vivir la Pascua con tus niños en la Parroquia, capilla o en la escuela. Podés utilizarlo para misa o celebración.

Guión de Pascua

Introducción: Hace unos días celebrábamos juntos en el templo el Domingo de Ramos, descubrimos cuántas cosas teníamos para agradecer a Jesús y así como lo recibieron en Jerusalén nosotros también lo alabamos y aclamamos.

Con el Domingo de Ramos comenzó la Semana Santa y los signos de amor de Jesús no cesaron, como dice la Palabra “el que había amado a los suyos, los amó hasta el fin”.

Hoy nos reunimos a celebrar que Cristo está vivo, que dió su vida por nosotros y Dios lo resucitó, por eso, nos vamos a poner de pie, y vamos a comenzar esta celebración cantando.

Inicio: Jesús nos regala la vida nueva, él está vivo y la muerte fue vencida. Con esta certeza y alegría comenzamos nuestra celebración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Acto penitencial: Pidiendo perdón a Jesús vamos a preparar nuestro corazón para recibir luego su Palabra y para encontrarnos mejor con él. A cada aclamación vamos a responder: Cristo, ten piedad.

– Jesús que nos das la vida nueva que muchas veces no valoramos, te decimos…

– Jesús, nos llamas a ser luz para el mundo y a veces elegimos la oscuridad, te decimos…

– Jesús, vos que amaste a todos, nos llamas a amar y no despreciar a nadie, por las veces que lo hacemos te decimos…

Evangelio: En el medio de la oscuridad María Magdalena recibe una gran noticia que todo lo alumbra, Cristo está vivo. Nos ponemos de pie para escuchar su Palabra y hoy sí cantamos el Aleluya que habíamos callado durante la cuaresma.

Evangelio según San Juan

1 El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.

2 Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

3 Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.

4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.

5 Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.

6 Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo,

7 y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.

8 Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.

9 Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

10 Los discípulos regresaron entonces a su casa.

Palabra de Dios.

Guía: ¡Cristo resucitó! Es la luz que disipa las tinieblas por eso vamos a encender juntos el Cirio Pascual, que fíjense que no es una vela pequeña, es grande, y representa esta gran luz que Cristo trae a nuestras vidas.

Se invita a un alumno a que pase a encender el Cirio.

Gesto: Como dijimos la resurrección de Jesús nos muestra que el pecado y la muerte no tienen la última palabra. Sabemos que el pecado nos debilita y hace morir nuestra alma, pero por medio del bautismo nacemos a la vida nueva que nos regaló Jesús, por eso hoy que encendimos juntos la luz de Jesús, también vamos a recordar el día que nos bautizamos, y vamos a recibir el agua bendita.

Algunos alumnos pasarán con un vaso con agua bendita y unos a otros nos haremos la señal de la Cruz.

Reflexión: Así es como estos tres amigos de Jesús se encontraron con la noticia de la resurrección de Jesús, con sólo ver las vendas en el piso ellos creyeron. Nosotros tenemos todo el tiempo signos de su amor, de su presencia, porque sabemos que camina cerca nuestro, porque nos acompaña cuando dormimos, porque a veces le hace nacer la idea a nuestras mamás o abuelos que haga nuestra comida preferida, y nos envía uno y otro gesto de amor.

Pero nosotros tenemos que aprender a descubrirlo a decir ¡Acá estás Jesús! Como cuando jugas a la escondida y encontrás al que está escondido, bueno, así tenemos que buscar a Jesús, con esas ganas, y descubrirlo en donde hace presente, la diferencia es que él no se esconde, se deja encontrar.

Abrazo: Hoy nosotros sabemos que está presente, está vivo y nos quiere dar su paz. En misa, cuando nos damos la paz nos saludamos con un beso. Hoy vamos a hacer algo diferente, con las seños nos vamos a poner aquí adelante porque nosotros queremos regalarles el abrazo de Jesús, sabemos que muchos necesitamos de la presencia de este signo de amor, de un abrazo que nos contenga, tanto nosotros como ustedes, por eso, mientras escuchamos una canción los invitamos a recibir a Jesús en nuestro abrazo.

Padrenuestro: Vamos a rezar juntos el Padrenuestro dando gracias a Dios por darnos a su Hijo único y ofrecer su vida a cambio de la nuestra.

Consagración a María: Hoy vamos a darle también nuestro corazón a María, para que lo tome y con la ayuda de Dios lo haga más parecido al suyo, por eso vamos a rezar juntos la siguiente oración:

(Si no la saben podemos ir diciéndolas por partes y que los niños la repitan)

¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco todo a ti, y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh, Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya.

Bendición: Le pedimos a Dios que nos bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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